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Butlletí 43

Núm. 43 Març de 2003

  • VII Reunió Anual Oberta de la SCRIMP: “Planificació i Avaluació amb el Rorschach i el TRO”
  • Conferencia de la Dra. V. Campo: Presentación de la bibliografía existente sobre este tema
  • Jornada de presentación del libro “Los dos análisis del Sr. Z”

 

VII Reunió Anual Oberta de la SCRIMP: “Planificació i Avaluació amb el Rorschach i el TRO”

Este año la Jornada Anual Oberta fue muy interesante pero con muy poca asistencia del público, lo que si por una parte es una pena, por otra dio lugar a un animado debate con la participación de todos los presentes.

La conferencia que nos ofreció nuestra compañera y presidenta de la SCRIMP, Vera Campo, era densa y estaba llena de ideas, pero al mismo tiempo contenía muchas referencias concretas a los aspectos de un protocolo que deben ser tenidos en cuenta en relación con la planificación de un tratamiento psicoterapéutico, por lo que los compañeros del público tomaban notas apresuradamente. Por eso en un momento le pedimos a Vera que se detuviese y le ofrecimos la publicación de sus notas, con el objetivo de que la gente que estaba escuchando no tuviera que escribir al mismo tiempo que escuchar y pensar lo que estaba diciendo ella.

Es por eso que les ofrecemos a continuación el texto íntegro, con las referencias mencionadas, tanto para los compañeros que estuvieron como para los que por una razón u otra no pudieron asistir. He aquí el texto:

Conferencia de la Dra. V. Campo:

Presentación de la bibliografía existente sobre este tema

Con el fin de preparar algunos datos acerca del tema de la planificación y evaluación de tratamientos con el Rorschach y el TRO -la información disponible sobre estos dos métodos es la más estudiada y validada, sobre todo con el Rorschach- para mi desgracia había comprado un libro en inglés muy gordo: “El uso del testar psicológico para la planificación del tratamiento y la evaluación de resultados”. ¡Y digo desgracia tanto en el sentido monetario como, y mucho más, en el sentido de la desilusión porque en este monstruo de más de 1500 páginas hay un solo artículo (de Irving Weiner) sobre el Rorschach y ninguno sobre técnicas proyectivas! Solamente múltiples y diversos tipos de escalas y cuestionarios. Por lo que se podría extraer la siguiente conclusión: Que el único test proyectivo generalmente considerado válido y fiable es el Rorschach, punto de vista que se debe precisar algo más por dos razones: La primera que el Rorschach no es un test proyectivo en sentido estricto, sino un método con aspectos cognitivos, proyectivos, estructurales y dinámicos para describir el funcionamiento de la personalidad. Y segundo, aún cuando con bases psicométricas bastante menos fuertes pero con mucha experiencia clínica detrás, tanto el TRO como los tests gráficos son utilizados y resultan útiles dentro de una batería de pruebas empleadas para afinar y/o aclarar diagnósticos de la personalidad, realizar pronósticos y ayudar a planificar tratamientos. La evaluación de resultados con las técnicas gráficas es mucho menos conocida o validada en la bibliografía a mi alcance, mientras que ocurre todo lo contrario con el Rorschach y en bastante menor medida con el TRO.

Entonces, a fin de transmitir algo acerca del seguimiento o sea la repetición de una o más pruebas para evaluar el cambio a lo largo o al final de un tratamiento psicoterapéutico, presentaré más adelante una lista solo de los aspectos estructurales que sí cambian en el Rorschach, en base a las investigaciones existentes (las de Weiner & Exner, 1990; Exner & Sanglade, 1992; Campo 1997 y 2000; Weiner, 1999 y 2001). Esta lista de datos informa tanto de la psicoterapia a plazo prolongado (A) como de la breve (B).

Es de tener en cuenta, de paso, que para medir los cambios en niños y adolescentes es necesario subrayar e incluir el factor evolutivo aparte del normativo. Pero en España no existen datos normativos salvo para los adultos (Alvarez et.al., 1993, Campo & Vilar, 1999). Tampoco existen muchos estudios de grupos psicopatológicos diversos con los cuales sería aún más importante la comparación. ¡Queda mucho por hacer!

Claro que lo primero que hay que decidir en base al psicodiagnóstico es si el o la paciente necesita tratamiento y puede beneficiarse con él. Volveré sobre este punto más adelante. A esto se agregan dos factores más: La motivación para y la accesibilidad a la terapia.

Se puede argumentar desde el campo psicoterapéutico psicoanalítico, que para esa decisión bastan las entrevistas. Pero tal vez se pierda de vista de que hay que ser muy experimentado como entrevistador y además, que no todo se descubre en entrevistas porque el o la paciente no dicen todo de sí mismos, ya que el contenido de las entrevistas se limita a lo que los pacientes reconocen en sí mismos y están dispuestos a revelar.

Weiner (1999), que además de ser rorschachista también es terapeuta, dice, muy contundente: “El hecho que los tests psicológicos y el Rorschach combinan las condiciones de estar estandarizados, cuantificados y ser reveladores de lo que el sujeto mismo ignora, ha hecho posible que sus datos sean validados en mayor grado que las impresiones obtenidas a partir de entrevistas clínicas. Esto significa que lo que los terapeutas puedan aprender de la información aportada por el Rorschach -y otros tests- para ayudarlos a planificar, dirigir y evaluar el tratamiento, tiene mayor probabilidad de ser preciso que lo que puedan aprender a partir de los puros datos de las entrevistas.” (p. 14-15)

Así, por ejemplo, un paciente puede ocultar una enfermedad orgánica grave que el Rorschach descubrió -quiero decir la probabilidad de que algo serio sucedía a nivel corporal-, un caso que pude observar de cerca, y que surgió bastante más tarde en el tratamiento psicoanalítico. O puede ocultar una perversión, otro caso que fue muy impactante -y frustrante- para la terapeuta (Campo & Ekboir, 1970). O presentar el riesgo, aun inconsciente, tanto de un brote psicótico, como de autolisis o de actuación peligrosa o agresiva, etc.

Tampoco hay que perder de vista que, parafraseando a Schafer (1954), nuestras predicciones son guiadas por la estructura caracterológica que el Rorschach muestra, pero limitadas por el destino (o sea, la realidad exterior).

Unas pocas palabras acerca del TRO: Nouhad Dow y yo (Botbol, Campo, Dow & Galan, 1987; Campo, Dow & Tuset, 1993; Campo & Dow, 1993; Campo & Dow, 1995, Campo & Dow, 1996) hemos estado trabajando varios años en un método todavía experimental para comparar los resultados de acuerdo con las siguientes pautas:

  1. En la percepción de cada Lámina -para las cuales se han de contar historias en 3 tiempos- ¿se omite, añade, ilusiona o distorsiona algo? Este aspecto ilustra el funcionamiento de la precisión perceptual vinculada al sentido de realidad – que abarca los siguientes 3 puntos – y a la capacidad de discriminación.
  2. ¿Se percibe el clima emocional sugerido por cada Lámina?
  3. ¿Hay conflicto?
  4. ¿Su resolución es realista, irreal o inexistente?
  5. ¿Los relatos son creativos, intelectualizados o clichés?
  6. ¿Las historias se realizan en 3 tiempos (pasado, presente y futuro)?
  7. ¿Las relaciones objetales descritas son amorosas, destructivas o inexistentes?

Estos últimos 3 puntos además de los precedentes se vinculan a la capacidad de reparación.

Al comparar 2 o más TRO se puede por lo tanto observar de manera gráfica (sobre una grilla) qué aspectos de los relatos cambian y cuáles no. En mi breve experiencia la combinación del Rorschach con el TRO ha resultado particularmente fructífera dado que el Rorschach muestra la estructura básica y dinámica del funcionamiento de la personalidad, mientras que el TRO, centrado en las relaciones objetales, complementa este aspecto con especial finura.

Se ha de tener presente también que mi experiencia en la planificación y evaluación de tratamientos es harto limitada. Básicamente, pienso, debido a una dificultad bien conocida: La resistencia, particularmente en el ámbito psicoanalítico ortodoxo, a la intervención de un tercero en la relación tan especial que caracteriza ese encuadre. He colaborado con algunos psicoanalistas -especialmente Carlos Paz que se interesó mucho en la analizabilidad (1980) y con algunos psicoterapeutas (Sember, Tuset & Campo, 1995; Campo & Botbol, 1998; Campo & Royo, 1998) con distintas modalidades a saber:

a) El/la terapeuta pide un diagnóstico previo a la iniciación del tratamiento, en general con el objetivo de aclarar dudas (peligro de actuación peligrosa o de suicidio o de episodio psicótico, etc., todos aspectos que no siempre se manifiestan claramente en las entrevistas) recibe mi informe y hace la “devolución” al paciente.

b) O el/la terapeuta administra el primer examen psicológico y si ve necesaria la repetición -debido por ejemplo a un impasse o para evaluar la posibilidad del alta- remite al paciente al diagnosticador. Algunos repiten la o las pruebas ellos mismos a pesar de que se halla bien investigado y documentado el efecto de la relación terapéutica sobre los resultados del test.

c) O el/la terapeuta recomienda al futuro paciente la conveniencia de un diagnóstico previo y deja en manos del psicodiagnosticador la “devolución”, como también el aviso de la posibilidad de su repetición futura, quedando así menos “contaminada” la relación terapéutica.

d) O el/la paciente pide un diagnóstico por su cuenta como paso previo para aclarar su situación y decidir si se va a tratar o no. Entonces, si se llega a la conclusión conjunta de que el tratamiento es necesario, pueden ocurrir dos cosas: 1) que el futuro terapeuta ignore el psicodiagnóstico (esto sucedía muy a menudo cuando el tratante era un psicoanalista ortodoxo, pero no sé si continúa siendo así en la actualidad); o 2) que en vez pida el informe al psicodagnosticador.

Appelbaum (1990) otro rorschachista y psicoterapeuta, pregunta y cito: “¿Es que el testar es menos necesario para los tratamientos a largo plazo, especialmente el psicoanálisis? De ninguna manera… La renuencia al test tiene sus raíces en dos ideas históricas, ampliamente superadas. Una es que el análisis es bueno para todo el mundo; la segunda que el cambio se realiza solamente a través del insight… Pero se ha aprendido que el psicoanálisis no es para todos. En las personas con un yo frágil el descubrimiento de ideas o sentimientos previamente inconscientes puede llevar a la descompensación psicótica en el diván; ciertos pacientes borderline requieren una confrontación más activa y menos asociación libre y ciertos pacientes obsesivos que permanecen intocables por el afecto y el movimiento terapéutico a través de años de análisis.” (p. 800).

El cambio promovido por medio del insight está acompañado por una variedad de factores inespecíficos y específicos; los primeros incluyen las expectativas y la fe del paciente y el efecto aliviador de obtener explicaciones; los segundos incluyen el poner en palabras pensamientos y sentimientos, tener vivencias emocionales correctivas y otras experiencias interpersonales que son curativas y el cambio de una orientación más pasiva a una más activa. Los tests y en particular el Rorschach y el TRO proporcionan una red en la que estas características pueden ser recogidas y examinadas.

Variables Rorschach de Tipo Estructural que indican dificultades de ajuste y que son modificables por Psicoterapia Breve (B) y/o Prolongada (A) (extraído de Weiner, 1998):

  1. A,B Malestar subjetivo debido a recursos inadecuados para hacer frente a las demandas de la experiencia (o sea, sufrimiento) (D < 0).
  2. A,B Malestar persistente, más crónico (Daj < 0).
  3. A,B Recursos limitados para resolver problemas (EA < 7).
  4. A,B Déficit general de la capacidad para enfrentar las exigencias del vivir diario (algo como la “indefensión aprendida” o “inhabilidad social”) (CDI > 3).
  5. A,B Falta de un estilo definido para resolver problemas que lleva a la indecisión o inseguridad (ambitendencia en el EB).
  6. A,B Insuficiente atención a los matices de la propia experiencia y a los datos del entorno, lo que lleva a conclusiones apresuradas (Zd < -3.0).
  7. A,B Visión limitada y estrecha de situaciones y esperanza en las soluciones más simples (por disociación, represión y/o negación) (Lambda > .99; es mejor considerar 1.20).
  8. A,B Incapacidad para o no disposición a percibir cosas y eventos como los demás, o sea, fallos en el contacto con la realidad (XA% < .70).
  9. A,B Percepción inexacta de las propias circunstancias y errónea anticipación de las consecuencias de los propios actos, o sea, distorsión en el contacto con la realidad ( X-% > .20; dado que en nuestro medio este porcentaje tiene una media de .19, consideraría más real que el límite se encuentre en .29).
  10. A,B Experiencias emocionales negativas de disforia, soledad, indefensión, auto-denigración y culpa (SumaSH > FM+m).
  11. A,B Preocupaciones depresivas (DEPI=5).
  12. Probabilidad de desorden depresivo. Se sabe que este aspecto no se modifica antes de uno o dos años de terapia (DEPI > 6).
  13. A,B Evitación del intercambio emocional con el medio (Afr < .50).
  14. A,B Afectos y su expresión excesivamente intensos (CF+C > FC).
  15. A Tendencia a pensar de modo laxo y arbitrario, o sea, presencia de trastornos del pensamiento (Wsuma6 alta).
  16. A,B Concepciones extrañas acerca de la naturaleza de la experiencia humana, o sea, presencia de fantasía distorsionada (M- > 1).
  17. A,B Excesiva huida en la fantasía en lugar de la planificación constructiva (Mp < Ma).
  18. A Intelectualización excesiva (2AB+Art+Ay > 5).
  19. Autoglorificación narcisista y tendencia a externalizar responsabilidad, o sea, poco modificable (Fr+rF > 0).
  20. A Preocupación excesiva por uno mismo (3r+2/R > .44).
  21. A,B Baja autoestima (3r+2/R < .33).
  22. Introspección excesiva (FD > 2).
  23. A,B Conducta pasiva evitando iniciativa y responsabilidades (p > a+1).
  24. A Falta de esperanza en o falta de búsqueda de vínculos cercanos, íntimos y de apoyo mutuo (T = 0; en nuestro medio no se registró una media de T = 1 sino menor…).
  25. A,B Necesidad no gratificada de vínculos cercanos que determina sentimientos de soledad y privación (T > 2).
  26. A,B Falta de interés en o de dificultad para identificarse con otros (H pura < 2).
  27. A,B Inquietud al contemplar vínculos con personas reales, vivientes y funcionantes (H < (H)+Hd+(Hd).

Todos estos aspectos medibles y estructurales serán coloreados por los aspectos derivados del análisis de la secuencia y los contenidos, en otras palabras, los aspectos dinámicos, más proyectivos del Rorschach.

Algunos de estos puntos exigen comentarios: Con respecto al punto 7., ahora se sabe que la visión limitada y estrecha (Lambda alto, disociación y/o represión según el contexto) no se corrige fácilmente cuando se ha convertido en un estilo defensivo central. Son personas que buscan soluciones rápidas, simples y concretas a sus dificultades y no se hallan dispuestas a reflexionar o profundizar sobre sí mismas; por lo tanto terapia no dinámica.

Asimismo los puntos 8. y 9. merecen un comentario: En mi experiencia es de capital importancia que el o la paciente tenga un contacto con la realidad dentro de límites cercanos a lo “normal” y sin trastornos graves en el pensamiento.

El Punto 19. excluye a los narcisistas, ¿pero cuáles? Weiner (1998) por ejemplo describe a los narcisistas como “agradables” = nice, o “detestables”, los que los autores Gacono & Meloy (1994) caracterizan tan bien en su libro sobre personalidades psicopáticas y antisociales. Además es necesario distinguir entre estructuras narcisistas y defensas narcisistas. Estas últimas flaquean cuando se deprimen y baja la autoestima.

Llama la atención que la introspección excesiva (FD muy aumentada), Punto 22, no es considerada modificable. No puedo responder a este punto porque no he tenido casos de este tipo.

Asimismo es de señalar, para los interesados en el Rorschach, que revisen las indicaciones del Dr. Philip Erdberg en su visita a St. Boi -a quien tuve que reemplazar dado que anuló su viaje por culpa de la inminente guerra- (se pueden obtener fotocopias en nuestra Secretaría).

A estos datos se pueden agregar algunos más también extraídos de Weiner (1998):

Por ejemplo, a dónde tendría que apuntar la psicoterapia dinámica: Si se registra una evitación del intercambio emocional, habrá que trabajar en el sentido de que el o la paciente se sientan más cómodos con los sentimientos (Afr bajo). O: se les ayude a ser más asertivos y confiados en sí mismos (p > a+1) y cuando el estrés es marcado (D = -3) junto al pesimismo (MOR = 3) es necesario atender primero al malestar subjetivo antes que al pensamiento pesimista.

A pesar de la inflexibilidad cognitiva (a:p), o sea la dificultad para cambiar de opinión o de perspectiva, y una visión muy personal de la realidad (Xu% alto) la terapia dinámica es aconsejable.

Cuando el odio y resentimiento son marcados, el control de impulsos limitado, la persona se guía más por lo emocional que su pensamiento, hay autojustificación, aversión a la pasividad y dependencia y el juicio es pobre, existe el riesgo de conductas agresivas.

En cuanto a los obstáculos a la psicoterapia, la gente satisfecha consigo misma, rígida (a:p), muy establecida en su manera de ser y libre de malestar subjetivo (D y Daj = 0 o +), poco inclinada a la introspección (FD = 0) y contraria a vínculos cercanos o confiados (COP = 0, T = 0, aislamiento social alto), es de mal pronóstico para cualquier tratamiento psicológico. Aun cuando personas así pueden sentirse estresadas o conflictuadas por situaciones fuera de su control, tienden a creer que son esas situaciones las que deben cambiar y no ellas mismas. En otras palabras, les falta la noción de conflicto interno que, según creo yo, se refleja en la ausencia de respuestas de tensión, de algo fuera de control amenazante (m).

Y más en general, los que progresan bien en la terapia dinámica son los “pensadores” (introvertidos) y en la terapia breve los “emotivos” (extravertidos). Asimismo es útil tener en cuenta que los que abandonan la terapia conductual son los “pensadores” que carecen de un patrón consistente de dificultad interpersonal.

En la clínica privada en nuestro medio, no se estila planificar un tratamiento. Sí en las terapias focales y muy breves de la salud pública, por lo menos en lo que respecta a qué temas abordar y cuáles no.

Sin embargo, por todo lo revisado es evidente que el Rorschach ayuda a la planificación del tratamiento de tres maneras, y cito nuevamente a Weiner (1999): “Primero… los datos proporcionados por el Rorschach ayudan a identificar los niveles de integración de la personalidad del futuro paciente y de su malestar subjetivo; ambos tienen implicaciones conocidas para la intensidad psicoterapéutica que se puede tolerar y para convertirse en participantes activos en la relación terapéutica. Segundo, el Rorschach distingue entre varios estilos de personalidad que determinan reacciones diferentes a tipos de tratamientos. Y tercero, nos asiste en la delineación de los tipos de cambios en la personalidad que serían beneficiosos para cada paciente, como así también anticipa las interferencias -basadas en la personalidad- con esos cambios que podrían emerger durante el curso de la terapia”.

Respecto de la duración del tratamiento -una cuestión que a menudo preocupa a los pacientes- la impresión general es que las terapias a largo plazo tienen efectos más duraderos que las más cortas (Weiner & Exner, 1990; Exner & Sanglade, 1992). Sí se sabe que los problemas leves y agudos de iniciación reciente pueden tratarse con éxito en un período más breve que los problemas graves y crónicos y en los cuales el/la paciente tiene escasa noción de la naturaleza y grado de sus dificultades psicológicas.

Entonces, ¿hay que proporcionar al paciente una terapia expresiva dinámica o de descubrimiento cuyo propósito es ayudar al paciente a que logre ciertos cambios en su personalidad por medio del reconocimiento de sus actitudes, conflictos y preocupaciones no plenamente conscientes y mediante la comunicación de los mismos? ¿O en vez, en la psicoterapia de apoyo el propósito es ayudar a que resuelva más eficazmente los problemas de su vida diaria? La diferencia reside en que esta última se limita en mayor medida a enfocar sentimientos y acciones que ya se encuentran en la consciencia del paciente.

Hay razones para creer que ciertas clases de patologías y dificultades, en especial en personas orientadas al problema, responden relativamente bien a formas de tratamiento cognitivo-conductual, mientras que otras clases de desórdenes y tendencias inadaptadas, en especial en personas que están orientadas a lo interpersonal, responden mejor a terapias psicodinámicas.

Y para finalizar, lean -en nuestra Secretaría se podrá obtener- el mejor artículo que he leído hasta ahora sobre la interpretación dinámica del Rorschach de Peebles-Kleiger, (2002) basado en el análisis riguroso de contenidos y secuencias combinado con la localización, los determinantes y la actitud del examinado durante la prueba.

REFERENCIAS:

Alvarez, M. et. al. (1993). Primera aproximación a un estudio normativo del Rorschach de la ciudad de Barcelona y su entorno. Revista de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos, 6, 6.20.

Appelbaum, S. A. (1990). The relationship between assessment and psychotherapy. Journal of Personality Assessment, 54, (3&4), 791-801.

Botbol, M., Campo, V., Dow, N. & Galán, F. (1987). Rorschach y seguimiento. Un método para el análisis de respuestas en la evaluación terapéutica. Trabajo presentado en el XII Congreso Internacional de Rorschach y Métodos Proyectivos, Guaruyá, Brasil.

Botbol, M. & Campo, V. (1998). Reflexiones clínicas sobre el Lambda. Revista de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos, 11, 161-166.

Campo, V. (1997). Variations in Rorschach variables in therapeutic follow-up. British Journal of Projective Psychology, 42, 1, 15-25.

Campo, V. (2000). Perception et thérapie. L’étude Rorschach du suivi psycho-thérapeutique d’un enfant. Psychologie clinique et projective. 6, 54-61.

Campo, V. & Dow, N. (1993). Follow-up with Rorschach and ORT: An approximation to differences and coincidences. Trabajo presentado en el XIV Congreso de Rorschach y Métodos Proyectivos, Lisboa, Portugal.

Campo, V. & Dow, N, (1996). Stability of the variables of the object relations technique (ORT) in the investigation of therapeutic follow-up and change. British Journal of Projective Psychology, 41, 2, 15-25.

Campo, V., Dow, N. & Tuset, A. (1993). Assessment of change with the ORT (and the Rorschach) in a case of psychoanalytic treatment. Studii Rorschachiani (numero doppio), 47-57.

Campo, V. & Royo, R. M. (1998). Las técnicas proyectivas en el seguimiento de tratamientos. Revista de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos, 11, 137-146.

Campo, V. & Vilar, N. (1999). Demythologization of the non-patient concept as a normative Ideal. Trabajo presentado en el XVI Congreso Internacional de Rorschach y Métodos Proyectivos, Amsterdam, Holanda.

Exner, J. E. & Sanglade, A. (1992). Rorschach changes following brief and short-term therapy. Journal of Personality Assessment, 59, 1, 59-71.

Paz, C. A. (1980). Analizabilidad. Valencia: Nau Llibres.

Peebles-Kleiger, M. J. (2002). Elaboración de algunas estrategias para el análisis de la secuencia. Ejemplos y líneas para niveles de confianza. Journal of Personality Assessment, 79, 1, 19-38.

Sember, S., Tuset, A. & Campo, V. (1995). Aproximación a la relación entre variables del Rorschach previo a psicoterapia y la continuidad del tratamiento. Revista de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos, 8, 120-123.

Weiner, I. B. & Exner, J. E. (1990). Cambios en el Rorschach en las psicoterapias a corto y a largo plazo. Revista de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos, 3, 4-16.

Weiner, I. B. (1998). Principles of Rorschach Interpretation. Mahwah, NJ: Erlbaum.

Weiner, I. B. (1999). Rorschach inkblot method (capñitulo 23m 1123-1156), En The use of Psychological Testing for Treatment Planning and Outcome Assessment. (2da. ed.). Editado por Mark E. Maruish. Mahwah, NJ: Eerlbaum.

Weiner, I. B. (2001). El valor del psicodiagnóstico para la planificación del tratamiento y la Evaluación del resultado. Psicodiagnosticar, 11, 7-15.

Vera Campo

Jornada de presentación del libro “Los dos análisis del Sr. Z”

El pasado 14 de Diciembre de 2002, un sábado frío y lluvioso, tuvimos el placer de poder asistir a la presentación del libro Los dos análisis del señor Z, de Heinz Kohut, editado por Herder, una aventura protagonizada, entre otros, por nuestro amigo y colega Silvio Sember. Fue una sesión que gozó con un lleno absoluto en cuanto a público asistente y en la que fue agradable escuchar algunas frases nuevas y refrescantes sobre el ya tan, en ocasiones, manoseado tema del psicoanálisis.

Para empezar, Raimund Herder, como Editor y representante de la editorial, y desde un punto de vista totalmente profano en Psicología, realizó una interesante comparación entre los mitos de Edipo y Ulises, y con un tono desenfadado y en ocasiones hasta cómico, explicó cómo los había vivido cuando era niño.

A continuación, Eulalia Torras intervino con algunos comentarios y reflexiones, entre los cuales destacaría el cuestionarse acerca de si el cambio observado entre el primer análisis y el segundo es debido a un cambio de marco teórico o bien al aumento de experiencia del analista.

Francesc Sainz nos alertó sobre el hecho de que todo lo que puede curar también puede dañar, y sitúa la principal diferencia entre los dos análisis del libro en el hecho de que en el primero de ellos se interpreta, mientras que en el segundo se escucha al paciente. Por lo tanto, el segundo análisis se basa en la empatía y no en la denuncia.

Víctor Hernández añadió que en el primer análisis se menosprecia la necesidad del paciente de sentirse comprendido. Esto en la realidad tiene lugar en ocasiones interpretando, en ocasiones no interpretando. Criticó a Kohut diciendo que esta necesidad de ser comprendido ya es reconocida por autores como Ferenzi, Balint o Fairbairn.

Según Rogeli Armengol, siguiente ponente que participó en la mesa redonda, Kohut es un autor novedoso, puesto que no basa el psicoanálisis en una metacognición del conflicto inconsciente. Se guía por la empatía. Cree en la alegría y el orgullo de vivir, y tiene esperanza en la humanidad, la ciencia y la cultura. Por lo que se refiere a las posiciones de la psicología de las relaciones objetales, Armengol aboga no por la posición depresiva frente a la esquizoparanoide, sino por una posición de alegría. Este psiquiatra y psicoanalista opina que el psicoanálisis ha de pasar de estudiar a Freud a estudiar el ser humano; considera que la neurosis, la psicosis y sus síntomas se deben estudiar a través de las neurociencias, puesto que el mal es de causa principalmente biológica y es por ello que, interpretando las psicosis, el psicoanálsis se desprestigia.

Como veis, todo un arsenal para aprender, discutir y enriquecerse.

Esther Aragón