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Butlletí 44

Núm. 44 – Maig 2003

La presente es una versión reducida del Butlletí, hecha para difundir en Internet sólo algunos de los artículos publicados en el mismo, entre los profesionales que visitan nuestra página. El “Butlle” es la publicación interna de la SCRIMP para la comunicación entre sus miembros.

  • Sobre la visita de W. Perry a Barcelona (1)
  • Sobre la visita de W. Perry a Barcelona (2)
  • Reunión Abierta de la SCRIMP: “Las experiencias de pérdida a través del dibujo” Versión a)
  • Reunión Abierta de la SCRIMP: “Las experiencias de pérdida a través del dibujo” Versión b)
  • V JORNADA DEL CENTRE ALBERTO CAMPO “El Joc: Construint realitats”

 

En aquest número del Butlletí incloem dues col·laboracions referides al mateix fet: la visita de W. Perry a la SCRIMP, perquè totes dues aporten elements que ens semblen interessants, així que els agraïm a les autores el seu treball per al “Butlle”; el mateix passa amb les dues col·laboracions referides al seminari de Silvia Viel i Elisabeth Ballús; en aquest cas també reproduïm els dos treballs, tots dos mútuament complementaris, raó per la qual, igualment, agraïm a les autores la seva col·laboració.

Sobre la visita de W. Perry a Barcelona

Cuando Bill Perry y Ana Tuset no aparecieron a la 10 yo dije: “Perry se debe haber contagiado de nuestra falta de puntualidad española” …Pero estaba tan equivocada! Fue víctima del robo de su maletín (pasaporte, tarjetas, pasaje, ordenador, fotos de su familia irremplazables, etc., etc.) mientras estaba pagando la cuenta del hotel. Y entre ir a la policía, desactivar tarjetas, avisar al consulado y sufrir, el seminario se retrasó 3 horas. Por lo menos, según él mismo, se distrajo las 2 horas siguientes trabajando con el grupo, que había optado por esperarlo. Mientras nos dedicamos a leer el trabajo base del seminario, a codificar las perseveraciones de los casos a estudiar y a plantear preguntas para cuando llegase.

En resumen, diría que es bien importante que los psicólogos que practican la evaluación (proyectiva y/o objetiva) sepan más del cerebro y no pierdan de vista que las personas pueden estar funcionando mal, no sólo debido a lo psíquico sino también a lo orgánico. Entre paréntesis, esto me recuerda un caso de un paciente con un tumor cerebral -no detectado ni sospechado en la o las entrevistas previas (esto puede ocurrir también en la actualidad) tratado largo tiempo psicoanalíticamente, claro que sin éxito porque falleció (esto ocurrió en la Argentina hace muchos años)…

No voy a describir la perseveración y sus variantes en el Rorschach -que es lo original de la investigación y aportación de Perry- (para quien se interese en el tema y/o no pudo asistir, en Secretaría se puede obtener fotocopia de la Escala de Perry y de los casos ilustrativos) sino solamente señalar que la gente normal también puede perseverar cuando está cansada o angustiada, cuando envejece y le empieza a fallar la memoria, etc., y cuando está obsesionada con algún tema conflictivo. Pero poder distinguir entre esa perseveración y la de origen orgánico observada en el Alzheimer, demencias varias y en la esquizofrenia puede resultar esencial en muchas ocasiones de difícil diagnóstico.

Lo más típico del daño cerebral es la “perseveración en la organización” y los protocolos cortos (que obligan a interrogar después de cada Lámina y no al final de la administración).

Asimismo Perry subrayó -como buen clínico que es- que el Rorschach siempre aporta la riqueza de la vivencia subjetiva, aparte del hecho que puede resultar muy útil en el diagnóstico del daño cerebral.

Vera Campo

2) El Rorschach y la evaluación neuropsicológica

(Seminario a cargo de William Perry)

El pasado sábado 26 de abril tuvimos la oportunidad de contar con la presencia de William Perry, conocido dentro del ámbito rorschachista como uno de los precursores del uso de esta técnica proyectiva dentro de baterías neuropsicológicas. De este autor es la Escala de Repetición y Perseveración (RPS) que nos permite analizar con más detalle este fenómeno, desarrollada en base a su trabajo con enfermos orgánicos

Aunque este seminario tuvo que reducir su duración, debido a una serie de incidentes ajenos a la voluntad de los organizadores, la intensidad de las horas impartidas, así como el trabajo previo que espontáneamente organizamos los asistentes, fomentó que los resultados fueran altamente satisfactorios.

Durante este workshop improvisado, a la espera de la próxima aparición de William Perry, revisamos el material que se nos había aportado al formalizar la inscripción, en el que se definían los diversos tipos de perseveraciones consideradas en la escala y se presentaban algunos casos clínicos que ilustraban este tipo de valoración.

Se generó una interesante dinámica de grupo en la que surgieron varias dudas en referencia a algunos de los tipos de perseveraciones iniciándose una discusión sobre las diferencias lingüísticas y culturales entre la sociedad norteamericana y la española, así como sobre la influencia de estas a la hora de utilizar la escala para evaluar a nuestros pacientes.

Pudimos resolver satisfactoriamente todas las consultas cuando, por fin, William Perry hizo acto de presencia y resumió magistralmente su trabajo con este tipo de evaluaciones, comentando diversos casos que llevaba preparados y respondiendo a las dudas que iban surgiendo.

Entre las cuestiones que se nos planteaban y de las que Perry nos ofreció su opinión quisiera destacar las siguientes:

  • En los pacientes con problemas de memoria, al igual que sucede con niños pequeños, es mejor preguntar al paciente después de cada lámina e incluso, dependiendo del deterioro del sujeto, inmediatamente después de cada una de sus respuestas
  • Dado que este tipo de pacientes dan pocas respuestas, podemos considerar las 10 respuestas como un buen punto de corte para determinar la validez del protocolo
  • Podemos considerar las perseveraciones como una especie de respuesta refleja simple que surge cuando el sistema cognitivo superior se desmorona, dando salida entonces a respuestas más simplificadas
  • Toda repetición asociativa, aunque sea en el estilo de organizar la respuesta (por ejemplo, localizar cada respuesta en el mismo área de la lámina) o en la manera de expresarlo lingüísticamente (por ejemplo, utilizar siempre diminutivos), indica una preocupación interna del sujeto
  • Por último, como respuesta al comentario de un caso en el que el sujeto inflingió varias normas morales y legales, Perry puntualizó que este tipo de sujetos impulsivos con fuertes tendencias agresivas y poco sentido de las normas sociales pueden estar sufriendo una lesión funcional del circuito órbito-frontal, zona cerebral encargada del control de los impulsos y de la demora de los refuerzos.

Cada una de estas cuestiones fue debatida entre el grupo y vinculada con experiencias clínicas propias.

A este respecto podríamos destacar las aportaciones que realizó nuestra compañera Núria Vázquez, quien presentará próximamente su tesis en la Universidad Rovira i Virgili, tesis que versará sobre la utilización del Rorschach en pacientes con Alzheimer. Sus aportaciones durante este breve workshop improvisado fueron de gran utilidad ya que nos permitían avanzar en el tema de las perseveraciones.

Quisiera acabar este breve comentario retomando una de las cuestiones comentadas anteriormente y que nos pueden ser de utilidad en nuestra práctica diaria: “toda perseveración es significativa aunque no sea patológica”, es decir, toda repetición de contenido o de organización perceptual, concepto este último novedoso entre nosotros, nos indica una preocupación del sujeto y una rigidez cognitiva que puede darnos pistas de cara a tratamientos posteriores.

Yolanda Gonzàlez

Reunión Abierta de la SCRIMP :

“Las experiencias de pérdida a través del dibujo”

(Qué nos dicen los dibujos de los niños de las experiencias de pérdidas)

Versión a):

El pasado sábado 5 de abril, durante la Sesión Abierta organizada por la SCRIMP, tuvimos la oportunidad de disfrutar de la experiencia clínica de Silvia Viel y de Elisabeth Ballús con niños que están atravesando situaciones orgánicas graves.

Con una sala llena hasta los topes, Silvia y Elisabeth iniciaron el seminario sobre las experiencias de pérdida expresadas a través del dibujo, basándose en la presentación que aportaron en el pasado Congreso Internacional, celebrado en Roma.

Su exposición se inició con el análisis de diversos casos de niños con leucemia, observándose las diferencias en las temáticas y formas de dibujo a medida que avanza el proceso de la enfermedad.

Las Técnicas Proyectivas Gráficas (consistentes en el dibujo de la casa, del árbol y de la persona – HTP, en el dibujo de la familia y en el del animal), partiendo de la consideración del dibujo como método de comunicación con el inconsciente, nos permiten captar las experiencias internas del sujeto y de ahí que sean recomendables no sólo con niños y adolescentes sino con adultos.

A este nivel comentar que entre el público surgió el tema de las reticencias de algunos terapeutas a aplicar este tipo de técnicas con pacientes adultos, reticencias que de seguro expresan la propia inseguridad e incomodidad del diagnosticador con este tipo de técnicas, supuestamente menos objetivas que una escala estandarizada.

A través del comentario de algunos de los casos se hace referencia a las aportaciones de Bowlby sobre el establecimiento del vínculo y las patologías consecuentes a una pérdida de éste. Se comentaron asimismo las diversas fases del duelo y la incidencia del soporte psicológico en este tipo de procesos dolorosos.

Presentaron a continuación su trabajo de investigación, base de la ponencia que aportaron en el Congreso de Roma, en el que analizaron los dibujos de un grupo de niños sometidos a experiencias de pérdidas en base a los indicadores emocionales de Koppitz (figura humana), de Spinetta (familia kinética) y de Maganto (animal), comparándolos con los dibujos de un grupo control de niños de edades equivalentes..

Los resultados obtenidos evidenciaron que algunos de estos indicadores permitían discriminar las vivencias de duelos, entre éstos el hecho de dibujar figuras humanas inseguras o persecutorias, con un cuerpo incompleto o sin movimiento, la pobreza de contenido, la ausencia de base o el trazado débil.

Su trabajo permitió diferenciar asimismo entre el duelo normal y el duelo patológico, caracterizándose este último por formas destruidas, por sentimientos de rabia, angustia o desesperación, por evidencias de proyección persecutoria y por la presencia de una intencionalidad simplemente expulsiva y no comunicativa.

Una de las conclusiones más interesantes hace referencia a que las técnicas gráficas proyectivas son útiles para detectar las estrategias de afrontamiento de los sujetos y evaluar de esta manera los recursos personales que le permitirán hacer frente a las posibles experiencias dolorosas.

Por último, Silvia nos comentó que había encontrado por Internet una referencia bibliográfica interesante. Se trata de un libro publicado por la editorial Libertarias y escrito por Carlos Cobo Medina, en que se analizan las diversas propuestas de un grupo de niños para la zona 0, considerándose el atentado del 11 de septiembre como un buen paradigma de situación de pérdida.

Yolanda González

Bibliografía

¿QUÉ CONSTRUIRÍAS TÚ EN EL LUGAR DE LAS TORRES GEMELAS?, Pedagogía de la compasión, Carlos Cobo Medina, Ediciones Libertarias.

 

Reunión Abierta de la SCRIMP :

“Las experiencias de pérdida a través del dibujo”

(Qué nos dicen los dibujos de los niños de las experiencias de pérdidas)

Versión b):

El sábado 5 de abril tuve la suerte de poder asistir, porque hubo mucha gente apuntada, a la conferencia que Silvia Viel y Elizabeth Ballús expusieron en la SCRIMP. Se trataba de un trabajo presentado en el último congreso de Rorschach y Métodos Proyectivos en Roma. Es una aportación a la comprensión del sufrimiento de los niños a través de los dibujos gráficos. Nos muestra cómo a través de una buena interpretación y un cuidadoso estudio, los dibujos nos ayudan a entender los temores y emociones de la persona para contribuir a poderlos enfrentar y superar.

Fue una exposición muy elaborada, a base de transparencias y esquemas, cosa que hace difícil poderlo reproducir sobre papel. Finalmente se abrió un espacio a la reflexión y diálogo entorno a los gráficos del caso presentado.

El clima en que transcurrió fue muy agradable y hubo muchas intervenciones. Se transmitió la seriedad y el rigor que requiere interpretar los gráficos de cara a la elaboración de un buen diagnóstico clínico.

Como dijo al finalizar Silvia: “No sólo los psicólogos saben leer los dibujos infantiles, también los padres sensibles son capaces de interpretar…” Nos obsequió mostrándonos los dibujos de un niño a su padre – enfermo de cáncer y que murió – y la libreta con las anotaciones que él mismo escribía cada vez que iba a visitarlo. Éste fue un regalo del paciente a Silvia.

El que conecta con los gráficos puede conectar con el mundo interno de las personas.

Agradecemos a Silvia Viel y Elizabeth Ballús el resumen de la sesión. Algunas cosas amplían lo que se expuso y resultan tan interesantes que también las incluimos.

Qué nos dicen los dibujos de los niños en las experiencias de pérdida.

Al objeto de estudiar el sufrimiento de las personas a través de las Técnicas Proyectivas Gráficas, Silvia Viel y Elizabeth Ballús partieron de varias hipótesis de trabajo: Conocer cómo se expresa el duelo en los gráficos de los niños, comprobar los indicadores emocionales correspondientes a un duelo normal y compararlos con los índices de indicadores emocionales correspondientes a un duelo patológico en los dibujos de estos niños. Para ello, se recogieron los dibujos de 10 niños en situación de duelo de edades comprendidas entre 7 y l3 años, que formaban parte de familias que accedían al Programa de Duelo de una Unidad de Cuidados Paliativos. La evaluación se realizó transcurridos 6 meses como mínimo, de la pérdida de una persona significativa desde el punto de vista afectivo. Se utilizaron como instrumento las Técnicas Proyectivas Gráficas (Dibujo libre, HTP Animal y Familia Kinética). Se compararon con dibujos de 10 niños que asistían a una escuela normal.

La expresión gráfica revela el mundo interno de las personas. Las vivencias emocionales que se desprenden de las situaciones de pérdida, no siempre pueden expresarse en palabras, con lo cual el dibujo constituye una excelente vía de expresión de situaciones dolorosas.

La expresión gráfica no sólo es un medio para acercarse a las personas que sufren y ofrecer ayuda terapéutica sino también permite tomar conciencia de los temores y emociones inconscientes para poder enfrentarlos y superarlos.

Presentaron a Juan, un niño con leucemia. La fase del diagnóstico se caracteriza por ser la primera situación de crisis por pérdida de la salud. La pérdida de la salud provocada por una enfermedad grave genera angustias persecutorias y depresivas: miedo a morir y un estado de cierta confusión mental. En un inicio es difícil asimilar la información en función de la negación y de la no aceptación de la enfermedad y su tratamiento.

Las autoras articularon su trabajo, en dos ejes que consideran fundamentales en el dibujo:

  1. El dibujo es una escritura natural ontológica y genéticamente más primitivo que la escritura, que no precisa de un aprendizaje especial. Se convierte por ello en una excelente vía de comunicación para los niños, para quien dibujar supone en principio, una actividad espontánea. Es un lenguaje extremadamente personalizado que establece un compromiso entre las palabras y la conducta para expresar lo indecible.  Pedro Pérez García caracteriza a la expresión gráfica como un juego, en la medida en que representa fantasías; como una acción ya que requiere el control motor; como una imagen en la que se proyecta el mundo interno de las personas sobre el espacio externo.
  2. El dibujo es un método válido de comunicación con el inconsciente, es decir, transmite un significado en términos fiables. Nos muestra lo que pretende mostrar: contenidos psicológicos importantes que se refieren a la percepción de las personas sobre la realidad.

Los dibujos son mensajes directos del inconsciente y no pueden camuflarse con tanta facilidad como la expresión verbal. Libres de trabas, la experiencia consciente y la experiencia inconsciente establecen una interrelación e inician un diálogo en la expresión gráfica.

El lenguaje de las imágenes es el lenguaje del inconsciente y se hace oír cuando la voz de la conciencia no puede expresarse.

Todas las personas, a lo largo de la vida, experimentamos una serie de emociones ante la pérdida de algo valioso.

Aprendemos a partir de la propia experiencia a superar pérdidas parciales empleando estrategias más o menos adaptativas que nos permiten hacer más tolerable el sufrimiento.

Se podría decir que el crecimiento emocional de las personas está ligado a la capacidad de gestionar de modo constructivo las pérdidas de la vida.

Esto solo es posible cuando mediante las operaciones dinámicas de la personalidad el dolor psíquico se sitúa dentro de los límites requeridos para que sea posible, la aprehensión de experiencias emocionales y cognitivas que posibiliten el crecimiento interior (Meltzer 1989).

La percepción de la pérdida depende también del estado evolutivo. No es lo mismo en un niño de dos años donde la muerte es entendida como la separación de los padres, que en la franja entre los 3-5 años donde se vive como ausencia o despedida temporal o como el adolescente que lo reconoce como un hecho irrevocable, biológico y permanente…

Una de las figuras claves dentro del campo del duelo es el psiquiatra británico John Bowlby que señala:

“Existe la tendencia de los seres humanos a establecer fuertes lazos emocionales con los objetos significativos de nuestra vida, proveniente de nuestra necesidad de protección y seguridad.”

El duelo es un proceso a largo plazo que implica 4 tareas básicas:

  • Aceptar la realidad de la pérdida.
  • Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida.
  • Adaptarse a vivir con la ausencia.
  • Recolocar emocionalmente lo perdido.

La presencia de enfermedades graves, invalidantes o incurables que amenazan la propia vida producen impacto en quien la padece y en su entorno familiar. El stress resultante de esta situación se refleja en sentimientos y actitudes que se expresan en los dibujos.

La proyección sobre el papel de imágenes mentales permite comprender el mundo interno de las personas. Pero si uno está sordo, no se puede comprender lo expresado, el mensaje se esclerosa. El dibujo “sabe” y lo único que uno tiene que hacer es escucharlo.

Comprender un dibujo es un proceso que presupone conectarse con las emociones que desprende. Interesan sus detalles, sus particularidades, se busca captar lo singular, se le busca encontrar un sentido.

Dibujar es un acto complejo en la medida en que consiste en reproducir en dos dimensiones los aspectos de un universo en tres dimensiones.

Existen tres formas de lectura de los dibujos:

– Lectura rápida, intuitiva, impresionista. Se recoge lo esencial del mensaje. Se trata de sumergirse emotivamente en lo que se percibe.

– Lectura crítica y comparativa en la que se identifican signos particulares; indicadores evolutivos y emocionales de conflicto. Se trata de actuar como un investigador observando sistemáticamente los elementos formales y de contenido del dibujo. Podemos señalar las propuestas de:

  1. Koppitz en el dibujo de la figura humana
  2. Spinetta en el dibujo de la familia Kinética revisada.
  3. Maganto / Campo en el dibujo del Animal.

Todos estos autores destacan una serie de indicadores emocionales correspondientes a la situación de duelo.

Lectura analítica donde se pretende descubrir los aspectos profundos de la personalidad. Se sintetiza lo observado y se integra la información en un todo. Estas tres lecturas lejos de ser excluyentes son básicamente complementarias.

Analizar dibujos supone explorar un territorio desconocido y es necesario darse tiempo para que la vivencia madure. Tiempo para poder observar, estudiar y prestar atención a la energía y al tiempo invertido en las distintas partes del dibujo.

Es necesario comparar sus elementos con el conjunto y observar el dibujo en término de sus anomalías internas. Definir el significado simbólico de acuerdo al lenguaje simbólico personal de quien lo ha realizado.

El análisis proyectivo de los dibujos de los niños en duelo evidencia la presencia de un número mayor de indicadores emocionales comparados con los dibujos de los niños del grupo control. Entre los indicadores emocionales de los dibujos de niños en duelo podemos señalar los siguientes:

En el grupo de dibujos de niños en duelo podemos agrupar:

  • dibujos caracterizados por la presencia de ansiedades depresivas (tristeza, dolor, pena, preocupación por el objeto, preocupación por reparar, gestalts conservadas, predominio de mecanismos obsesivos como medio de retener y controlar los sentimientos agresivos. etc) que corresponderían a un proceso de duelo normal.
  • dibujos caracterizados por la presencia de ansiedades persecutorias (rabia, resentimiento, intencionalidad destructiva, gestalts desintegradas, con predominio de mecanismos maníacos como medio para negar las situaciones de pérdida. etc) que corresponderían a un duelo patológico.

Conclusiones:

La evaluación y soporte psicológico en procesos de duelo supone:

  • Facilitar la realización de tareas del duelo en un marco temporal razonable.
  • Identificar situaciones de riesgo de duelo patológico y proveer terapia psicológica.

El empleo de Técnicas proyectivas Gráficas en la comprensión emocional de las personas que padecen el impacto de experiencias de pérdida resulta de gran valor diagnóstico para detectar estrategias de afrontamiento adaptativas y patológicas.

Estos instrumentos tienen un valor terapéutico y preventivo porque facilitan la identificación de situaciones traumáticas y su posterior elaboración.

Isabel de Palacio

 

V JORNADA DEL CENTRE ALBERTO CAMPO

“El Joc: Construint realitats”

El pasado 26 de Abril se celebró la V Jornada con una importante asistencia de público, como ya viene siendo habitual en las convocatorias del Centre A. Campo.

El programa incluía dos sesiones, mañana y tarde. En la primera abrió el acto nuestro compañero Francisco Villegas con una interesante comunicación en la que vinculaba el juego con el Dr. Alberto Campo, que tanto nos enseñó sobre su observación y posibilidades, tanto diagnósticas como de intervención.

Luego intervino Virginia Ungar, con una ponencia muy elaborada en la que hizo un repaso de la presencia del juego en diversos autores psicoanalíticos, desde el Freud anterior a “el niño del carrete”, pasando por Klein, Winnicott y Aberastury.

Dedicó buena parte de su intervención al papel expresivo y creativo del juego, al uso de la fantasía y de la imaginación, diferenciándolas a la una de la otra. Un concepto interesante que desarrolló fue el de que el juego creativo siempre es un juego con un “otro”, incluso cuando ese otro no esté presente o sea producto de la imaginación: la imaginación “produce, no reproduce…”

También aportó ideas sobre la importancia de diferenciar en el juego aquello que hay de creativo de lo que es defensivo, señalando, como tarea del analista, la observación e identificación del juego para crecer, actividad en la que no se está organizando una defensa contra ansiedades sino gestando un vínculo con la realidad.

Su intervención fue muy amena, incluyendo alguna viñeta clínica muy gráfica. Al terminar generó un animado debate.

Posteriormente intervino Aurora Angulo con un caso clínico de una niña, Micaela, adoptada desde pequeña, que cambia de carácter y sufre mucho a partir de la adopción de un hermanito; el caso era verdaderamente muy interesante, y su exposición también fue muy clara y llena de detalles que generaron un debate interesante y fértil. Con este intercambio de ideas finalizó la sesión de la mañana.

Resumen de la sesión de la tarde, colaboración de Carmen Sánchez Cruz

Abre el turno de la tarde la Sra. Mª Elena Sammartino quien, con su ponencia Jugar, repetir y elaborar intenta destacar el papel de la repetición en el juego de los niños.

Así, tras un breve recorrido teórico por el concepto de repetición en la literatura analítica, realiza un amplio desarrollo de los tres tipos de conceptos de repetición que, para ella, más atención requieren.

  • La repetición traumática
  • La repetición vacía
  • La repetición creativa

A.- Es un tipo de repetición desvinculada del placer y en la que se repiten experiencias traumáticas. Sinónimo del concepto de “derrumbe” (breackdown) en Winnicott o de trauma como grieta en Grim. Falla el diálogo y la función materna; el objeto está ausente y la repetición del trauma se repite inevitablemente.

B.-En esta modalidad de repetición se produce un control de la pulsión en el que el juego es una defensa frente a las emociones y al inconsciente a la manera de los neuróticos obsesivos. También en este tipo de repetición se produce un fallo en la subjetividad y en el desarrollo simbólico. Este juego vacío produce la parálisis del objeto primario originándose así una profunda sensación de aburrimiento.

C.- Aquí se produce la renuncia a la satisfacción pulsional aceptando la partida de la madre por la repetición en el juego del proceso ausencia/retorno de la madre produciéndose entonces la inscripción psíquica.

El Dr. Jordi Torner dinamizó la sala explicándonos su experiencia llevada a cabo en Castelldefels con un grupo de 10 parejas voluntarias interesadas en “aprender” cómo el jugar es algo que encuentra ya sus primerísimos estimuladores precisamente en los mismos padres quienes, con sus “juegos de falda”, van ayudando al bebé a integrar en un todo organizado su cuerpo segmentado del principio. A través de las típicas canciones de cuna, que todos hemos oído cantar y, a su vez, cantado alguna vez, con sus gestos característicos y sus caricias y miradas tiernas, los padres experimentan con gusto cómo van creando, con sus pequeños, todo un espacio de juego que luego abre las puertas al aprendizaje escolar si pensamos que estas cortas historias cantadas preparan el terreno para que los niños escuchen con el mismo placer con el que antaño lo hacían de sus padres los cuentos que ahora la profesora del jardín de infantes les relata.

La Dra. Victoria Subirana nos introdujo con acierto en el juego del niño autista y nos instruyó sobre la dificultad que encontramos en que este tipo de niños juegue debido a su pasividad y la dificultad para vincularse. Apoyándose en autores de reconocido prestigio sobre el tema como Tustin, expuso la teoría de que el niño autista no juega porque no tiene una clara concepción de la separación [yo – no yo], se liga a los objetos autistas, que son una extrapolación del “sí mismo” y se apartan así de la madre y del mundo. Sin embargo, apunta la Dra. Subirana, siempre hay que animar y estimular a los padres de estos niños a que jueguen con ellos, a pesar de la desesperanza que produce y la desilusión que provoca en los padres por la falta de respuesta que encontramos en estos pequeños, ya que siempre hay un momento en el que el padre atento se percata de que el niño responde a algunos de los estímulos provocados por las canciones cantadas o los juguetes utilizados en el juego o los movimientos realizados durante la situación lúdica produciéndose, entonces, el encuentro gozoso entre ambos que anima, entonces sí, a seguir jugando y ampliando la comunicación y el vínculo emocional.

Se comenta que los juegos de cuna, como los que se expuso en la ponencia el Dr. Torner, junto con los juegos populares de la primera infancia, como por ejemplo los juegos de manos o el “pilla-pilla”, son los más adecuados para estos niños.

Por último escuchamos al Dr. Julio Moreno quien, con inteligencia y mucha innovación, fue realizando una clara exposición respecto de la transformación que hoy día están experimentando los juegos de nuestros chicos comparados con tiempos anteriores. Así, combinando ideas básicas y muy tradicionales sobre el contexto emocional que prepara al niño para el juego con postulados más personales sobre el tema, vino a desarrollar su teoría sobre lo que él llama “los juegos asociativos y los juegos conectivos”.

Los primeros son los que se relacionan con la representación, con los objetos internos del niño y su lógica, sin importar demasiado los elementos del exterior porque lo que vale es lo que hace a la subjetividad del individuo. Estos juegos ocurren, por tanto, en un tiempo irreversible, con un relato lineal y en espacios euclidianos.

Los juegos conectivos, por el contrario, nada tienen que ver con la subjetividad sino que aluden a los juegos relacionados con la tecnología en donde el niño que se conecta, por ejemplo, al televisor, no asocia nada de lo que ve con su mundo interno, tan sólo tiene que conectar una imagen con otra imagen pasando a ser el icono el objeto y el icono es igual a sí mismo, sin asociación alguna, por lo que la lógica en estos juegos es externa al sujeto. El modelo de este mecanismo conectivo es, precisamente, el autismo.

Acabó animándonos a todos a reflexionar sobre si estos juegos conectivos, que hemos de tolerar pero a los que no nos hemos de someter, no hablan sino de la búsqueda de una pausa porque el sujeto no da más de si y deja que las cosas pasen desde fuera, para así él poder descansar.

En el animado coloquio que se suscitó entre el público asistente tras las intervenciones de los ponentes, se pudieron distinguir dos tendencias claramente definidas:

  • las que tenían como punto de referencia las ideas del Dr. Moreno
  • las que abrían el debate hacia reflexiones más tradicionales respecto de la importancia de los padres en la formación del psiquismo del niño, cuestiones teóricas alrededor del cese de la repetición en el juego, etc…

Respecto del primer bloque hubieron muchos asistentes que se adherían a la idea de que los chicos de ahora están muy en contacto con lo que el Dr. Moreno denomina como “juegos conectivos” al conectarse ellos mismos directamente con los medios (al contrario que nuestros padres que lo hacían con sus propios padres o algún adulto de referencia) recibiendo así de los medios un lenguaje que no es mediado, por lo tanto, por los padres en representación de la sociedad misma, por lo que el investigador clínico, léase el terapeuta, debería salir de la posición de salvador de la infancia y enterarse más de lo que está pasando para poder entenderlo antes de intervenir y teorizar.

También se apuntó la idea de que sí que se encontraba un tipo de vinculación cuando los chicos se conectan a los juegos en red, ya que conectados entre ellos sí que se intercambian experiencias repletas de significación, lo que sucede es que los adultos no las entienden ni asimilan tan rápido los continuos cambios que las nuevas tecnologías imponen y entonces tienden a alejarse, pero son los adultos los que se alejan y no que sean los jóvenes los que se aíslan.

Por último el Dr. Moreno introducía la reflexión de que lo conectivo que, según él, provoca un efecto de caída del logos, tiene una consecuencia muy particular en la sociedad. Explica: todas las sociedades producen sujetos aptos para producir, a su vez, sujetos aptos para la situación que viene. Ahora bien, la situación que actualmente se avecina exige sujetos que no se pongan a razonar y a pensar en las cosas sino que, simplemente, sepan manejar los aparatos que se van imponiendo, o sea, que no razonen sino que implementen y ésto, lógicamente, produce un cambio muy significativo en el intelecto de los miembros de una sociedad.

Frente a este paquete de intervenciones contestaban otros participantes argumentando su coincidencia en la necesidad de seguir profundizando en el estudio de los juegos conectivos ya que les producía cierta inquietud sus efectos alienantes en las mentes de los sujetos. Y matizando aún más se mencionó el alivio que supone saber que, para cuando estos juegos conectivos entran en la vida de los niños, su subjetividad ya está, felizmente (si todo ha ido bien) constituida, por lo que se pueden contrarrestar suficientemente sus efectos. Es en este punto que aparecen una serie de intervenciones relativas a la imprescindible presencia de los padres en el “horizonte” de los hijos desde su más temprana infancia, ya que la presencia de la madre permite la elaboración del “fort-da” que posibilita, posteriormente, al niño el acceso a espacios propios que le ayudan a posicionarse frente al mundo externo.

Asimismo se rescata la importancia que los video-juegos tienen para los niños autistas en su vertiente socializadora ya que como suelen ser muy hábiles en su utilización les “iguala”, en la medida en la que suelen manejarlos bien, con el resto de niños en el grupo en el que se encuentran inmersos.

Aludiendo a los tres tipos de repetición que la Sra. Sammartino defendió en su intervención, se pregunta si esa repetición en el juego ligada a un encuentro con la madre, encuentro que, a su vez, produce un símbolo, cuando este símbolo se forma ya tiene que cesar la repetición en el juego. La respuesta es que el encuentro con el otro no implica acabar con la repetición, dado que el mundo simbólico siempre envuelve al niño y éste se ha de posicionar dentro de este “envolvimiento” por lo que lo mismo se ha de continuar repitiendo mientras que el niño lo necesite.

Finaliza la Jornada agradeciendo a todo el mundo su presencia y se aplaude la idea de la necesidad de crear estos espacios de reflexión para poder pensar en los cambios que esta sociedad actual impone a los profesionales de la Psicología

Silvio Sember